
Este lunes presento proyecto con los militares. Estoy muy nervioso porque las cosa no han ido bien hasta ahora. El proyecto ha sido un desbarajuste de principio a fin principalmente debido a una empresa deleznable que ha trabajado con nosotros. A ello hay que unir que detesto mi trabajo y no me interesa desde hace más de un año. Estoy decidido a cambiar, y en cuanto tenga la más leve oportunidad me largaré para intentar ser feliz, cosa que ahora no soy, laboralmente hablando, claro.
Cuando escribo algo así es cuando pienso en qué feliz sería que me tocase la lotería. No por lujos, no por coches, casas o viajes, sino para poder ser libre. Libre de ataduras, de madrugones, de jefes, de estrés, mucho estrés. Libre para poder disfrutar de la vida.
A esto lo llaman melancolía, nostalgia o ser un risueño.
Yo me quedo con ilusión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario