Algunos tenemos problemas para aceptar el mundo en el que vivimos. Nos rebelamos contra la existencia de determinadas personas, de determinadas conductas; nos rebelamos contra el hecho de no poder ser libres y buscamos realmente la felicidad que esperamos de esta pequeña fracción de existencia llamada vida. Pasamos por ella como un conjunto de materias y de energía formando un fugaz ente con decisiones propias que tiene que lidiar con la nada minimalista idea de tratar de ser feliz y, en algunos casos, de hacer feliz a los demás.
No nos preocupemos de lo material más de lo que sea imprescindible. Buscad más allá de lo que vemos cada día. Decidamos qué es lo realmente importante. Tenemos que quitarnos la venda de los ojos y alcanzar un nivel supremo de consciencia sólo alcanzable para aquellos que están dispuestos al sacrificio de lo superficial.
Suerte a todos.
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