
Allá que me voy en el puente, aunque mi puente tampoco va a ser tan largo. Para evitar el consabido atasco, volveré el lunes por la mañana, y por lo mismo, me iré el sábado por la mañana. Me espera mi ciudad, a la que tanto adoro, la que tanto añoro. Qué lástima que Virginia vaya tanto y se niegue a ir más a menudo conmigo, aunque yo la entiendo.
Pocas ciudades tienen el encanto de una ciudad antigua medieval y una ciudad moderna llena de animación. Casi más bonita de noche que de día, su dorada piedra no deja de asombrarme cada vez que la contemplo.
A vuestra salud, tomaré una buena tapa y daré largos paseos por sus empedradas calles colmadas de historias y de piedra viva, llena de siglos de cultura y misterio.