jueves, 26 de febrero de 2009

NATURALEZA AL FIN


Por fin, después de meses visionando montañas en mi mente, el otro día fui a la montaña a caminar un rato. Era un jueves y se podía subir, si hubiera ido en fin de semana habría estado repugnantemente lleno de gente.
Ahí me encontraba yo, en la nieve, con un sol espléndido que fue lo que hizo que no pudiera completar totalmente mi jornada: la nieve se estaba convirtiendo en hielo debido al deshielo.
Pero no importa, el caso es que por fin pude disfrutar de aire limpio y de unas vistas increíbles.
Brindo por ello.

domingo, 15 de febrero de 2009

LA ROSA


Anoche Virginia y yo fuimos a cenar por mi cumpleaños. Aunque esto suene extraño, ya que mi cumpleaños fue el 5 de diciembre, no hemos podido hasta ahora por razones que todos conoceréis. El caso es que en el restaurante, pensando erróneamente que íbamos por San Valentín, nos regalaron una flor que, todo sea dicho, olía espectacularmente bien. No la rechazamos, por supuesto, de hecho ahora la tenemos en el salón, pero resulta divertido pensar que mientras yo reniego de la fiesta de El corte inglés, porque no es otra cosa más que un invento para incitar a la gente a gastar, alguien sí le haya hecho un regalo a mi novia creyendo lo que no era.
Gracias por la flor.

domingo, 8 de febrero de 2009

AMISTAD


Cuán preciada es la amistad. A veces estamos tan acostumbrada a ella que no nos paramos a pensar qué sería de nosotros si de repente perdiéramos a un querido amigo, ese que siempre está ahí, ese al que siempre podemos recurrir en un mal momento o en un ataque de optimismo para compartir nuestra alegría.
Pensemos por un momento qué pasaría. Un vacío dentro de nosotros. Perderíamos una serie de pensamientos que nos ayudan a salir adelante, a enfrentarnos al mundo con un poco más de desparpajo y con el despecho que se necesita para afrontar los problemas que nos encontramos en el camino.
Yo no quiero perderlo, desde luego.