
Anoche Virginia y yo fuimos a cenar por mi cumpleaños. Aunque esto suene extraño, ya que mi cumpleaños fue el 5 de diciembre, no hemos podido hasta ahora por razones que todos conoceréis. El caso es que en el restaurante, pensando erróneamente que íbamos por San Valentín, nos regalaron una flor que, todo sea dicho, olía espectacularmente bien. No la rechazamos, por supuesto, de hecho ahora la tenemos en el salón, pero resulta divertido pensar que mientras yo reniego de la fiesta de El corte inglés, porque no es otra cosa más que un invento para incitar a la gente a gastar, alguien sí le haya hecho un regalo a mi novia creyendo lo que no era.
Gracias por la flor.
1 comentario:
Todo lo q tú quieras pero yo tengo mi rosaaaaa!! jejeje besitoss
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