domingo, 8 de febrero de 2009

AMISTAD


Cuán preciada es la amistad. A veces estamos tan acostumbrada a ella que no nos paramos a pensar qué sería de nosotros si de repente perdiéramos a un querido amigo, ese que siempre está ahí, ese al que siempre podemos recurrir en un mal momento o en un ataque de optimismo para compartir nuestra alegría.
Pensemos por un momento qué pasaría. Un vacío dentro de nosotros. Perderíamos una serie de pensamientos que nos ayudan a salir adelante, a enfrentarnos al mundo con un poco más de desparpajo y con el despecho que se necesita para afrontar los problemas que nos encontramos en el camino.
Yo no quiero perderlo, desde luego.

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