
El domingo pasado me dirigí a Gredos, a la plataforma para llegar a la laguna y emprender la ascensión al pico Almanzor. Resultó ser una tarea imposible porque había tal cantidad de niebla que hubo momentos en los que sólo veía a mi amigo Luis y nada más, sólo blanco niebla. Nos perdimos varias veces aunque al final encontramos el camino.
Una gente que venía del refugio elola, el que está junto a la laguna, nos dejó huella para que pudiésemos llegar. Finalmente alcanzamos la laguna. Pero a una sobrecarga que se me produjo en la ingle derecha, se le sumó una distensión del ligamento lateral interno de la rodilla izquierda. No podía andar, creía que no podría salir de allí, pero Luis me ofreció sus bastones, y gracias a ellos pude salir de allí, aunque no sin pasar penurias. Y eso que los bastones a mí nunca me han gustado en su manejo, aunque creo que a partir de ahora, cuando vaya a la nieve, los llevaré. Pero lo peor no fue eso, lo peor fue que el sol salió una hora y pegó fuerte como él solo, y además, habiendo tanta nieve, me rebotó toda la luz solar a mí, no dejé nada para nadie. Hacía muchísimos años que no me pasaba pero, esta vez se me olvidó la crema protectora. Resultado: quemadura prácticamente completa en la cara con un dolor tremendo, ampollas y pústulas que supuran y la baja médica, claro. Estoy en casa dándome dos tipos de cremas esperando a que esto se me pase.
Una pena porque la jornada, montañeramente hablando, fue espectacular, con toques de aventura e incertidumbre y unos paisajes cuando por fin de abrió la niebla en la laguna, absolutamente impresionantes. La zona me gustó muschísimo y pienso volver mejor preparado y en mejores condiciones.
Salud y protección para todos, sobre todo para los recién nacidos.
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