lunes, 22 de diciembre de 2008

VIAJAR PARA OLVIDAR


Ahora en plenas vacaciones, nos aventuramos a la carretera para las celebraciones de rigor fuera de nuestro hogar. Estos viajes me reconfortan, ya que significa cambiar de aires, movernos, ver sitios que no hemos visto o que hace tiempo que no vemos, pero sobre todo, desconectar de la ciudad. Esta increible ciudad, a veces sofocante y ahogadora, se convierte en la paradoja por lo maravillosa que es otras veces. ¿Vivir o no vivir en ella? ¿Salir o entrar? ¿Irse para siempre? ¿Quedarse para siempre? ¿Amor u odio? ¿Amor y odio? Son preguntas difíciles de responder, tanto que tendría que irme de aquí para poder hacerlo.

No hay comentarios: